domingo, 30 de marzo de 2025

quizá no sepa estar sola

Llevo años enroscada en relaciones o amistades donde vuelco todo mi tiempo porque me da miedo decir "no", hacer cualquier cosa sin la otra persona y que, por ello, se moleste o me deje de querer.

Mis emociones son excesivamente intensas y, a veces, cuando el vaso rebosa, me ahogo en él. Entonces saltan todas las alarmas porque lo que desencadena en mí no es bueno y la única manera de poder gestionar toda esa intensidad es desconectando de todo y todos. Elimino las aplicaciones que me conectan al resto de personas, no contesto mensajes y no cojo llamadas. Me encierro en mí misma e intento sanar todo lo que me ha conducido a ese estado. Me aíslo en libros, juegos, series o películas, duermo de más y escribo para entenderme.

Para mí es muy difícil mantener relaciones "normales" porque no entiendo muchas acciones o comportamientos. En los últimos años he ido cambiando mi grupo de amigos con asiduidad porque, en algún punto, empiezo a pensar que sobro, que no encajo con ellos, que no es mi lugar. Y acabo marchándome sin hacer ruido.

Me cuesta aceptar que las personas me quieran. Supongo que, si de niña nunca tuviste la sensación de ser importante para alguien, de adulta es difícil creérselo. Así que ahora necesito la validación de mi entorno y la constante afirmación de que me quieren más que demostrármelo.

En diciembre hice, como la mayoría de personas, una lista de propósitos para el nuevo año. Jamás pensé que fuese a ser capaz de cumplir muchas de ellas. Es cierto que he tenido ayuda porque tengo buenas amigas que me apoyan e impulsan. No sabéis lo necesario que es para mí tener una mano que agarrar cuando algo da vértigo.

Poco a poco voy aprendiendo a no tener miedo, a dejar de depender de las personas. Pero aún necesito aprender a decir lo que quiero y, sobre todo, lo que no. Saber que no va a pasar nada malo y que, si la otra persona no lo entiende, quizá no sea el lugar que deba compartir.

Últimamente disfruto mucho de mi soledad y de todo lo que hago en ese tiempo. Pero siento que hay una dualidad ahora mismo en mí, porque me gusta el tiempo que paso con las personas que elijo, pero a la vez siento que tengo muy poco tiempo para hacer todas las cosas que quiero.

Siempre he pensado que relacionarse es algo demasiado complejo y que mantener una relación presente a día de hoy es impensable, además de que no encaja con mi personalidad. No suelo mostrar afecto y me cuesta expresar cómo me siento. Así que espero que las personas que quiero puedan entenderme un poco más hoy y que sepan que, a pesar de la distancia, los malentendidos o la ausencia, si están en mi entorno es porque los admiro, aprecio y los necesito.

domingo, 23 de marzo de 2025

síndrome del impostor

"Experiencia subjetiva de duda sobre las propias capacidades y logros, pese a la evidencia que demuestra lo contrario."


¿Por qué nos cuesta tanto reconocer las cosas que hacemos bien? ¿Quién decidió que ser humilde era decir que tu talento, trabajo o esfuerzo era suerte?

Estamos acostumbrados a menospreciarnos sin dudar un ápice en ello, a poner cualquier excusa cuando alguien nos halaga.

Llevo desde los quince años escribiendo, escupiendo palabras para drenar la rabia o la tristeza. Lo hago como vía de escape, una terapia propia que me hace quedar vacía.

No suelo compartir lo que escribo porque siempre creo que mis palabras no significan nada, que nadie podrá entenderlas y verse reflejado en ellas. Por mucho que las pocas personas con las que me comparto digan que es bueno o que merece la pena, es imposible verlo así para mí. Y la verdad, creo que nos pasa a todas. Tengo amigas talentosas que prefieren dejar de lado esas cosas que se les dan increíble porque no lo ven suficiente.

Es por eso que este año me he propuesto decir a todo que sí e impulsarlas también a ellas. Y así es como he acabado metida de nuevo en hacer stream, en acompañar a una de ellas en su podcast, escribiendo aquí y, en un futuro cercano, haciendo vlogs.

Me estoy llenando la vida y creo que hacía tiempo que no estaba feliz. Estar ocupada con estos proyectos es algo que me ilusiona. Pero no siempre se ve así, también están los días en los que me asaltan las dudas y los miedos. ¿Para qué escribir si no llegará a nadie? ¿Por qué perder el tiempo en algo en lo que no soy buena? ¿Merece la pena querer hacer cosas que me gustan?

A pesar de todo, no quiero quedarme en esos pensamientos. Quiero creer en mí, en que esto merece la pena. Quizá el camino no me lleve a ningún lugar específico, pero recorrerlo está siendo de gran ayuda.

Así que, si me estás leyendo y por tu cabeza pasa algo que te gustaría hacer y no estás haciendo, no tengas dudas. Hazlo. Con miedo, con pocos recursos, equivocándote, pero intentándolo. Yo era de esas personas a las que el miedo paralizaba, y no voy a decir que lo tenga superado, pero estoy trabajando en ello. Y aunque suene a tópico, si yo puedo, tú también vas a poder. Sé valiente, porque lo demás vendrá después.

Y quiero terminar diciéndonos a todas que espero que ningún impostor nos quite los sueños o lo que nos gusta. Aun no siendo buena en algo, no es motivo suficiente para dejarlo. Si tu entorno te apoya y te anima, cree en ellos y verás que después podrás creer en ti. Nos lo merecemos. Hemos pasado muchos años entre sombras.

Que este año sea el comienzo de todo lo que nos propongamos en la vida.

domingo, 16 de marzo de 2025

tras la muerte

Mi abuelo murió hace dos años y, tras ello, fui feliz.

Al decir esto, probablemente muchas personas se estén llevando las manos a la cabeza, pero es la realidad. No lo he hablado con mi entorno y solo lo he contado en el podcast donde participo, pero por error la grabación de ese día no se guardó.

Mi abuelo murió el 12 de febrero de 2023. Yo llevaba seis años en una "no-relación" a distancia. Una relación que se tambaleaba desde hacía meses y en la que habíamos tenido muchas idas y venidas.

Cuando mi abuelo muere, yo asumo un rol dentro de mi familia en el que no me permito ser frágil. Mis tíos y mi madre pasaban el duelo de perder a un padre, así que me hice responsable de cuidar y apoyar a mis primos por ser la mayor.

Nunca lo dije, pero cuando llegaba a casa y dejaba caer esa coraza, solo quería que alguien cuidase de mí. No pasó. Y, conforme pasaban los días, más necesitaba salir del punto en el que estaba.

Soy una persona dependiente e intento salvar cualquier barco aunque el agua ya nos llegue al cuello, pero seis días después de la pérdida decido terminar mi relación y reconozco que fue liberador.

La muerte de mi abuelo supuso la necesidad de cambiar en mí. No podía estar seis años más estancada, seis años más esperando nada.

Me cuesta hacer cambios porque me generan muchísima ansiedad. Necesito tener todo bajo control y una rutina para mantener una estabilidad mental y emocional. Tiendo a tener pensamientos intrusivos y tendencias suicidas, así que aprender sobre mí misma, lamerme las heridas, cuidarme, saber que podía seguir, hizo que, poco a poco y por primera vez en la vida, fuese feliz.

Entendí que el mejor regalo que me hizo mi abuelo con su muerte fue querer estar viva.

domingo, 9 de marzo de 2025

bienvenidas

La escritura ha sido la única forma de conocerme. Soy quien escribe porque necesita mirar dentro, pero no soy mis palabras porque dejan de tener significado.

Hola, mi nombre es Jennifer y bienvenida a este nido de ausencias. Odio tener que presentarme y, por ello, llevo retrasando este blog meses. ¿Cómo voy a deciros quién soy si yo sigo sin conocerme? Solo tengo claras unas pocas cosas: nací a finales de verano, pero siempre digo que mi cumpleaños es en un otoño impostor; tengo ojeras marcadas como si fuesen la tinta del libro más bonito, unos ojos tristes y la ansiedad dormida en los poros de mi piel. Soy una bomba de relojería con las instrucciones de Ikea, un huracán que arrasa con todas las personas que tiene cerca y guardo escondida una inestabilidad emocional.

Para que entendáis mi escritura, tengo que confesaros que no sé escribir estando alegre. Que todas mis letras son lágrimas amenazantes de desbordar. Cuando escribo, tengo la sensación de no estar donde mi propio cuerpo y, cuando termino, no soy la misma persona que empezó. Mis palabras solo son mías mientras escribo, no me reconozco en ellas después. Quizá por eso nunca me he sentido comprendida, porque no soy yo dos veces.

Puede que este blog no sea lo que esperas, pero si tienes más de treinta y aún tienes demasiados "por qués" sin respuesta, quizá podamos buscarlas juntas.

Bienvenida al borde del precipicio, a la caída, a aprender a volar. Porque decidí que 2025 tenía que ser el comienzo. Porque siempre espero el final.