domingo, 9 de marzo de 2025

bienvenidas

La escritura ha sido la única forma de conocerme. Soy quien escribe porque necesita mirar dentro, pero no soy mis palabras porque dejan de tener significado.

Hola, mi nombre es Jennifer y bienvenida a este nido de ausencias. Odio tener que presentarme y, por ello, llevo retrasando este blog meses. ¿Cómo voy a deciros quién soy si yo sigo sin conocerme? Solo tengo claras unas pocas cosas: nací a finales de verano, pero siempre digo que mi cumpleaños es en un otoño impostor; tengo ojeras marcadas como si fuesen la tinta del libro más bonito, unos ojos tristes y la ansiedad dormida en los poros de mi piel. Soy una bomba de relojería con las instrucciones de Ikea, un huracán que arrasa con todas las personas que tiene cerca y guardo escondida una inestabilidad emocional.

Para que entendáis mi escritura, tengo que confesaros que no sé escribir estando alegre. Que todas mis letras son lágrimas amenazantes de desbordar. Cuando escribo, tengo la sensación de no estar donde mi propio cuerpo y, cuando termino, no soy la misma persona que empezó. Mis palabras solo son mías mientras escribo, no me reconozco en ellas después. Quizá por eso nunca me he sentido comprendida, porque no soy yo dos veces.

Puede que este blog no sea lo que esperas, pero si tienes más de treinta y aún tienes demasiados "por qués" sin respuesta, quizá podamos buscarlas juntas.

Bienvenida al borde del precipicio, a la caída, a aprender a volar. Porque decidí que 2025 tenía que ser el comienzo. Porque siempre espero el final.

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