domingo, 28 de septiembre de 2025

donde haga frio

Nunca pensé cómo sería mi vida con más de treinta años.

Siempre creí que no estaría.

Ahora suelo soñar despierta con ella.

Nunca he buscado que sea perfecta.

Yo solo quiero poder vivirla en paz.

Espero que me permitáis hablar en este post en tercera persona, al final, esta vida solo es una ilusión que está demasiado lejos de la realidad.


Despiertas en un pequeño apartamento lejos de donde estás. Edimburgo, algún pueblo de Noruega, quizá bajo el cielo del País Vasco o los amaneceres de Navarra.

Sales de la cama y caminas descalza hasta la cocina para preparar café. Quizá antes de salir a trabajar a esa diminuta cafetería que hace esquina donde todos los clientes son amigos o para acompañar sentada en el escritorio mientras enciendes el ordenador para comenzar la jornada.

El día es oscuro, vives en un eterno otoño o compartido con el invierno. Llueve demasiado, pero para ti solo es un recordatorio de la necesidad de dejar salir las emociones.

Preparas algo rápido para almorzar porque sigues siendo perezosa con la cocina.

Disfrutas, por fin, de la soledad real. Aquella que tienes por elección y que no te da miedo.

Agarras otro libro de la estantería y te sientas en el sofá del salón junto con una taza de chocolate caliente mientras te olvidas de que el mundo existe.

Es viernes. Te arreglas: medias gruesas, esa falda que te da vergüenza ponerte, tus botas favoritas y una sudadera desgastada. Agarras la mochila y, con la noche cayendo como invitación, sales de casa.

El bar de siempre, la mesa de siempre, las amigas de siempre. Hoy habéis vuelto a quedar. Llevabais meses sin veros, pero nunca pasará el tiempo para vosotras.

Risas, secretos, miradas que gritan cuánto os echáis de menos, abrazos y promesas de repetir más a menudo.

Vuelves a casa, sola, pero llena de vida. Esa que más de una vez te quisiste quitar.


Quien soy hoy está lejos de llegar a ser ella.

El diciembre pasado me propuse trabajar en muchos aspectos para acercarme a esa visión y, aunque en el camino me caí demasiado hondo, hoy vuelvo a ponerme en pie para seguir caminando.

Sé que habrá recaídas, que querré rendirme, que huir siempre ha sido más fácil, pero necesito intentarlo, una última vez o una vez más.

Quizá nunca pueda vivir su vida, pero sí sea yo, en paz.

lunes, 15 de septiembre de 2025

a quién salvamos

No sé quién. No sé cuándo. Pero sí la consecuencia.

Todos

los corazones

rotos.

Las mujeres siempre necesitaremos salvar al "chico malo".

Ese que oculta sus emociones, que vive atormentado, que nos va a joder

la

puta

vida.

Siempre he pensado que la razón se debe a una imposición biológica. Quizá un castigo divino. Pero está en todas y cada una de nosotras.

De mi amor solo quedan cenizas y te las daría

todas

a

ti.

Porque treinta y dos vueltas al sol son suficientes para dejarme doler.

Que cinco tatuajes con nombre propio en mi piel sean suficiente recuerdo.

Mi paz,

es

solo

contigo.

Elegí estar a tu lado porque no había tormentas.

Siempre hogar, siempre segura.

Tu voz nunca dejará de ser calma.

Odio

esta

distancia.

Nos hemos perdido a nosotros mismos.

Necesitamos encontrar el camino a casa, la propia.

Solo entonces podremos ser el refugio del otro.

A pesar de ello, yo, siempre

estaré

aquí.

Ninguno puede remar en un bote que se inunda.

Pero construimos el más bonito de los faros.

Si te pierdes

brillaré

por ti.

Si alguna vez dudas, búscate en todas mis palabras.

Escribo para romper nuestro silencio.

Dame

una

señal.

Mis manos notan la ausencia del tacto que nunca tuvieron.

La habitación extraña nuestras risas.

Y yo,

te extraño

a ti.

Me gusta imaginar que sientes mi vacío las mañanas de trabajo.

Dime que los videojuegos no son igual sin mi voz.

Échame tanto de menos que necesites

volver

por mí.

Quiero mirarte a los ojos y que la vida se paralice por lo bonitos que son.

Mi cuerpo necesita los abrazos que nunca ha tenido.

Te

quiero

a ti.

Vuelve cuando estés preparado.

No tenemos prisa.

Pero si necesitas huir, incluso de ti, Noruega siempre será un lugar precioso donde podemos escondernos.

Búscame

sin

miedo.

Vamos a salir de esto. Aunque lo hagamos separados. Y si nunca volvemos...

Diciembre

no volverá a ser igual

sin ti.

lunes, 8 de septiembre de 2025

la creación del nido

Noto la ausencia como el primer día.

Guardo cada una de ellas en este nido al que también llamo corazón.

Ausencias, incluso, de personas que no son.

Echar de menos es la penitencia que me impusieron.

Querer ser también es extrañar.

No abarco este sentimiento. Desborda en mis manos y yo observo impasible.

Imagino el futuro creando en cada hueco que habéis dejado un reencuentro.

Me arden las manos, lloro ríos y tengo un huracán entre los labios.

Siempre quise ser el acantilado desde donde pienso suicidarme.

La fuerza de las olas sabiéndose muertas al chocar contra las rocas. Estas, estoicas, ante el dolor que puedan provocarles. La altura que pronostica una caída sin salvación, el mar haciendo horizonte porque nunca nada tiene fin. El olor que te hace presente, el ruido que llena tu silencio.

Y, mientras tanto, me debato entre que exista ese rayito de luz que nos calienta el corazón en un día de invierno o la tormenta que tengo dentro haciéndose tangible con esa lluvia que limpia todo lo que hemos contaminado.

Que mi propia ausencia no sea castigo sino liberación.

Si deben recordarme, que sea con estos ojos tristes y la sonrisa de amor que nunca me dediqué.

No sé cuál de todas las que fui echaréis de menos. Yo, siempre extrañaré la que me quedó por ser, la que pudo llegar a ser feliz.

Guardo en estas manos todo lo que me hizo sentir viva.

Protejo los recuerdos porque son la demostración de que he reído sincera en el pasado.

¿Me sigues leyendo aunque no te escriba?

Siempre habrá un último mensaje que nunca te envié.

Tengo todas mis palabras agolpadas en la garganta, expectantes de que vuelvas junto a mí.

Esta ausencia no es solo tuya. También he dejado de ser sin ti.

No hay un nombre propio.

Creé un nido con todos los "le echo de menos".

Ahora, en este árbol, es el más bonito de todos.

Si vuelvo a vivir cualquier otra vida, os esperaré en ella.

A pesar del dolor.

A pesar de la ausencia.

A pesar de mí.

lunes, 1 de septiembre de 2025

septiembre

Hoy comienza septiembre. Es lunes, es día 1.

El ejemplo más evidente de paz mental para una virgo como yo.

Septiembre es el "año nuevo" de las que crecimos intentando darnos segundas oportunidades.

Mi mes favorito, y no porque cumpla años.

Es el comienzo, la vuelta a la rutina, el cambio, la oportunidad, la elección.

Septiembre es tener, el abrazo, que tanto echabas de menos.

Es la llegada del frío, sentarte junto a la ventana para escuchar la lluvia y su olor.

Son las hojas caducas, el chocolate caliente y las mismas películas que repetimos en el sofá cada puto año.

Septiembre es la decisión. ¿Seguimos o lo dejamos? ¿Cambio de trabajo o aguanto un poco más? ¿Me quedo o voy a vivir lejos? ¿Me suicido?

Septiembre siempre será el mes más increíble del calendario pero, desde hace unos años, también es la posibilidad de despedida.

Lucho constantemente contra ideas suicidas, pero, intentando romantizar lo poco que quiero mi vida, siempre pienso que me debo morir el mismo día que nací.

Este año tengo miedo. Miedo de ser capaz. Me duele tanto, tanto, tanto.

No encuentro las razones y estoy al borde de un precipicio que cada vez grita más fuerte mi nombre.

Nunca ha sido fácil explicar la tristeza cuando lo tienes todo para ser feliz.

Incomprendida, guardas silencio por miedo a que te juzguen.

Necesito ayuda, pero no soy capaz de aceptarla.

Estoy rodeada de gente y me siento completamente sola.

Llevo unos meses cayendo en conductas autodestructivas. He dejado de tomarme la medicación, abuso de la comida, paso la mitad del tiempo dentro de la cama y la otra mitad en un juego donde creo otra vida, he vuelto a utilizar ciertas relaciones con personas para castigarme, he recaído.

Desde hace unos días estoy teniendo problemas de atención y me está costando recordar cosas simples.

No recuerdo haber estado tan mal nunca.

No encuentro peso en las razones que me retienen aquí.

Pocas personas lo notan. Aprendí a sonreír aun muriéndome de pena, a esconder quién soy, a ayudar a pesar de estar rota, a que el "estoy bien" y los "no te preocupes" parezcan sinceros.

Pero hay otras que aún intentan salvarme la vida. Que cuando estoy en la cama, sin poder dormir, mandan un mensaje recordándome que puedo aguantar un día más.

Gracias. Gracias a quienes sabéis quién sois. Gracias, N., por estar pendiente cada momento que puedes. Gracias, I., por los videos que me hacen sentir comprendida. Gracias, M., por recordarme quién soy cuando lo olvido y ni siquiera lo digo en voz alta.

Necesito esforzarme en salir de aquí porque no puedo hacerle esto a mi abuela.

Matarme significaría hacer mucho daño a personas que no se lo merecen, y es por eso que tengo once días para buscar cualquier motivo que me haga seguir viva.