Llevo años enroscada en relaciones o amistades donde vuelco todo mi tiempo porque me da miedo decir "no", hacer cualquier cosa sin la otra persona y que, por ello, se moleste o me deje de querer.
Mis emociones son excesivamente intensas y, a veces, cuando el vaso rebosa, me ahogo en él. Entonces saltan todas las alarmas porque lo que desencadena en mí no es bueno y la única manera de poder gestionar toda esa intensidad es desconectando de todo y todos. Elimino las aplicaciones que me conectan al resto de personas, no contesto mensajes y no cojo llamadas. Me encierro en mí misma e intento sanar todo lo que me ha conducido a ese estado. Me aíslo en libros, juegos, series o películas, duermo de más y escribo para entenderme.
Para mí es muy difícil mantener relaciones "normales" porque no entiendo muchas acciones o comportamientos. En los últimos años he ido cambiando mi grupo de amigos con asiduidad porque, en algún punto, empiezo a pensar que sobro, que no encajo con ellos, que no es mi lugar. Y acabo marchándome sin hacer ruido.
Me cuesta aceptar que las personas me quieran. Supongo que, si de niña nunca tuviste la sensación de ser importante para alguien, de adulta es difícil creérselo. Así que ahora necesito la validación de mi entorno y la constante afirmación de que me quieren más que demostrármelo.
En diciembre hice, como la mayoría de personas, una lista de propósitos para el nuevo año. Jamás pensé que fuese a ser capaz de cumplir muchas de ellas. Es cierto que he tenido ayuda porque tengo buenas amigas que me apoyan e impulsan. No sabéis lo necesario que es para mí tener una mano que agarrar cuando algo da vértigo.
Poco a poco voy aprendiendo a no tener miedo, a dejar de depender de las personas. Pero aún necesito aprender a decir lo que quiero y, sobre todo, lo que no. Saber que no va a pasar nada malo y que, si la otra persona no lo entiende, quizá no sea el lugar que deba compartir.
Últimamente disfruto mucho de mi soledad y de todo lo que hago en ese tiempo. Pero siento que hay una dualidad ahora mismo en mí, porque me gusta el tiempo que paso con las personas que elijo, pero a la vez siento que tengo muy poco tiempo para hacer todas las cosas que quiero.
Siempre he pensado que relacionarse es algo demasiado complejo y que mantener una relación presente a día de hoy es impensable, además de que no encaja con mi personalidad. No suelo mostrar afecto y me cuesta expresar cómo me siento. Así que espero que las personas que quiero puedan entenderme un poco más hoy y que sepan que, a pesar de la distancia, los malentendidos o la ausencia, si están en mi entorno es porque los admiro, aprecio y los necesito.
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