lunes, 1 de septiembre de 2025

septiembre

Hoy comienza septiembre. Es lunes, es día 1.

El ejemplo más evidente de paz mental para una virgo como yo.

Septiembre es el "año nuevo" de las que crecimos intentando darnos segundas oportunidades.

Mi mes favorito, y no porque cumpla años.

Es el comienzo, la vuelta a la rutina, el cambio, la oportunidad, la elección.

Septiembre es tener, el abrazo, que tanto echabas de menos.

Es la llegada del frío, sentarte junto a la ventana para escuchar la lluvia y su olor.

Son las hojas caducas, el chocolate caliente y las mismas películas que repetimos en el sofá cada puto año.

Septiembre es la decisión. ¿Seguimos o lo dejamos? ¿Cambio de trabajo o aguanto un poco más? ¿Me quedo o voy a vivir lejos? ¿Me suicido?

Septiembre siempre será el mes más increíble del calendario pero, desde hace unos años, también es la posibilidad de despedida.

Lucho constantemente contra ideas suicidas, pero, intentando romantizar lo poco que quiero mi vida, siempre pienso que me debo morir el mismo día que nací.

Este año tengo miedo. Miedo de ser capaz. Me duele tanto, tanto, tanto.

No encuentro las razones y estoy al borde de un precipicio que cada vez grita más fuerte mi nombre.

Nunca ha sido fácil explicar la tristeza cuando lo tienes todo para ser feliz.

Incomprendida, guardas silencio por miedo a que te juzguen.

Necesito ayuda, pero no soy capaz de aceptarla.

Estoy rodeada de gente y me siento completamente sola.

Llevo unos meses cayendo en conductas autodestructivas. He dejado de tomarme la medicación, abuso de la comida, paso la mitad del tiempo dentro de la cama y la otra mitad en un juego donde creo otra vida, he vuelto a utilizar ciertas relaciones con personas para castigarme, he recaído.

Desde hace unos días estoy teniendo problemas de atención y me está costando recordar cosas simples.

No recuerdo haber estado tan mal nunca.

No encuentro peso en las razones que me retienen aquí.

Pocas personas lo notan. Aprendí a sonreír aun muriéndome de pena, a esconder quién soy, a ayudar a pesar de estar rota, a que el "estoy bien" y los "no te preocupes" parezcan sinceros.

Pero hay otras que aún intentan salvarme la vida. Que cuando estoy en la cama, sin poder dormir, mandan un mensaje recordándome que puedo aguantar un día más.

Gracias. Gracias a quienes sabéis quién sois. Gracias, N., por estar pendiente cada momento que puedes. Gracias, I., por los videos que me hacen sentir comprendida. Gracias, M., por recordarme quién soy cuando lo olvido y ni siquiera lo digo en voz alta.

Necesito esforzarme en salir de aquí porque no puedo hacerle esto a mi abuela.

Matarme significaría hacer mucho daño a personas que no se lo merecen, y es por eso que tengo once días para buscar cualquier motivo que me haga seguir viva.

No hay comentarios:

Publicar un comentario