domingo, 29 de junio de 2025

voces

Tengo casi treinta y dos años y aún estoy perdida.

Me siento totalmente fracasada y no sé qué hacer.

Veo cómo las personas a mi alrededor avanzan, en mayor o menor medida, mientras yo les observo paralizada.

Todo lo que me he propuesto ha fracasado.

Quizá no valgo para nada. Es la respuesta más sencilla y la que más me aterra.

Llevo más de la mitad de mi vida pensando que no merezco estar viva.

El miércoles volví a recaer.

Me esfuerzo en ser mi mejor versión.

Nunca voy a ser suficiente.

Si alguna vez me has querido, ¿por qué te has ido?

Hago daño a todas las personas que quiero.

Nunca me veré tan guapa como cuando me quiero matar.

He vuelto a dormir con la televisión encendida.

¿Por qué te echo de menos?

Toda mi culpa lleva tu nombre.

Solo quiero el silencio.

Necesito tenerte lejos.

¿Se puede huir de una misma?

Tus manos alrededor de mi cuello.

Soy una mentira.

¿Vomitar me ayudará a quererme?

Te odio con todas mis fuerzas.

Si te mueres, me mato.

Si el karma existiese, tú estarías jodido.

No soy buen ejemplo.

Fuiste el primero que me mintió.

Eres mi mejor amiga y no estás.

Pido perdón porque no sé no tener la culpa.

Lloro todas las noches.

Mi teléfono no suena.

Siempre espero el golpe.

Soy mi propia víctima.

No estoy bien.

Necesito descansar de mí.

Que todos se callen.

¿Si me muriese, me llorarías?


Todas estas frases conviven dentro de mi cabeza. Lucho constantemente contra todas esas voces. A veces ganan la batalla, como en esta ocasión. No he sido capaz de escribir nada más coherente durante los cuatro días que llevo intentándolo. Perdón.

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