Cuando comencé a escribir este blog no imaginaba lo que estaba por llegar un par de meses después.
Tampoco lo imaginó la chica que escribió sus propósitos para 2025 en diciembre y que, ya en abril, ha empezado a lograr varios de ellos.
Cumplí los treinta en 2023 y supuso una presión impostada para mí. Sobrevuelan sobre nosotras unas expectativas sociales al cumplir esta etapa y yo no tenía ninguna de ellas. Aunque soy una persona a la que no suele importarle demasiado lo que digan sobre ella, sí que no haber conseguido al menos una de esas metas me creaba bastante inseguridad.
Pero supongo que las cosas pasan por algo y la vida puede devolverte, en poco, todo lo que has anhelado durante mucho tiempo.
Así que aquí estoy ahora. A unos días de subirme a un avión para alejarme 1634 kilómetros de la ciudad que me ha criado.
Me da miedo. No por lo que me espera, sino por lo que dejo. Una abuela mayor, primos a los que no voy a acompañar en sus logros o derrotas, a Neo que no sé si se olvidará de mí, amigas que lo han significado todo, sobre todo estos últimos meses, a sus hijos que no los voy a ver crecer como me gustaría e incluso dejo la posibilidad de estar más cerca de personas que necesito sentir.
¿Y por qué me siento así si desde que tengo uso de razón he querido huir lejos de aquí?
Sé que este cambio es todo lo bueno que puede ofrecerme la vida, pero no puedo evitar pensar que estoy cometiendo un error, que no merece la pena si lo que necesito me va a quitar en cierto modo lo que quiero.
Doy este paso con un propósito muy firme. Subo un peldaño de estas escaleras porque sé que me va a ayudar a conseguir, en un par de años, todos mis sueños. Porque esta distancia es solo física y la necesito para ser feliz.
Me da muchísimo vértigo que pasen cosas buenas porque a personas como yo no le pasan tantas en tan poco tiempo. Intento mantener los pies en el suelo por si algo desestabiliza todo esto y vuelvo a la que es mi normalidad.
Al comenzar el año quise crear una lista de propósitos reales pero que fuesen de largo tiempo para poder convertirlos en rutina. No quería correr y que me supusiese ansiedad el no alcanzarlos en poco tiempo. A día de hoy estoy intentando llevar una buena alimentación, he empezado a estudiar inglés, intento hacer ejercicio, leo, escribo para tener una perspectiva del día a día, he retomado los streams y estoy publicando en este blog. Son todas esas pequeñas cosas que quiero conservar hasta final de año y de por vida si se puede. Aún quedan muchas que están por cumplirse como un nuevo trabajo o independizarme y muchas otras que llegarán con el paso de los meses.
Estoy orgullosa de mí misma y feliz de todo este proceso.
Gracias por acompañarme un domingo más. Deseadme suerte.
Ánimo!! Eres una guerrera, tienes todo mi apoyo y suerte!! Un abrazo grande 💜
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