domingo, 27 de abril de 2025

a mi persona favorita

"Cuando acabamos de conocer a alguien, siempre intentamos ser la mejor versión de nosotros mismos". Acabo de leer esa frase en Cómo (no) escribí nuestra historia de Elísabet Benavent.

Llevaba días intentando escribir sobre algunos temas concretos, pero no encontraba las palabras porque mi vida ahora mismo solo gira en torno a maletas, ropa, pesos y un avión que coger, aunque cuando leáis esto yo ya estaré a una hora de diferencia.

Cuando conozco a alguien, siempre intento que vea la mejor versión de mí. Dejarle que conozca a la chica triste no es una opción para alguien que no sé si va a quedarse mucho tiempo.

Hace semanas que quería hablaros de mi persona favorita y leer esa frase ha hecho que encuentre justo lo que quería decir.

El verano pasado conocí a un grupo de personas que me acogieron como si llevásemos años siendo amigos. Y en ese grupo, estaba él.

Creo que durante los primeros meses ninguno de los dos le prestó atención al otro, éramos una persona más en un grupo bastante grande.

Un día, benditas las casualidades, todos quisimos ver una serie en específico. Para nosotros, detrás de esa hubo otra, y otra, y la han seguido hasta hoy muchísimas más.

Sin querer y casi sin darnos cuenta, cada vez pasábamos más tiempo juntos y más de ese tiempo, solos.

Por primera vez quiero quedarme para mí cómo ha sido este camino. Guardar nuestros momentos y que sean solo para nosotros, aunque sí hay cosas que quiero decir, o en este caso, escribir.

Nunca me importó cómo me viese. Fui transparente para él y fue sencillo ser simplemente yo. Él fue un libro cerrado pero con esa sensación familiar. Como si ya antes hubiese ojeado sus páginas.

Ninguno ha esperado nunca nada del otro. Creo que hemos sido dos personas con heridas tan marcadas que nos acompañamos en silencio intentando curarlas.

Darle su espacio y tiempo para asimilar y gestionar las cosas ha sido por mi parte el acto más sincero de cariño que podía ofrecerle, aunque a veces haya sido una lucha. La comprensión y la estabilidad emocional que él me ha dado ha sido justo lo que he necesitado para sanar.

Cuando nos conocimos, yo vagaba en un desierto llena de heridas de guerra. Me mostré vulnerable y me sentí segura. Fue como pararse delante de un león y tener la certeza de que no me haría daño.

Todas las que leéis este blog a día de hoy sabéis cómo funciona mi cabeza y lo mucho que lucho contra ella. Conocéis todas esas voces que siempre me dicen que no soy suficiente, que no merezco la pena. Con él, esas voces se han convertido en solo ecos.

No voy a negar que a veces me siento insegura y que no siempre es todo perfecto. Pero hemos construido esta relación de una manera tan sana que ningún problema va a ser lo suficientemente grande o grave como para alejarnos.

Hacía mucho tiempo que había dejado de creer en las palabras. Que nada era seguro y todo tenía que ir acompañado de una promesa. Ha sido gracias a él que me he reconciliado con ellas y, a estas alturas, solo le pido que prometa las cosas porque me gusta la seguridad con la que me lo dice.

Me ha demostrado que se me puede querer en todas mis versiones. Y eso, es hacerme un poco más feliz. Me da miedo que las personas que quiero conozcan la otra parte de quien soy. Esa que se pasa días metida en su cama, que llora cada rato y que desaparece durante semanas casi sin avisar. Pero él siempre ha respetado lo que necesitaba y simplemente se ha quedado a esperar.

Me ha acompañado en este camino de conocerme, de buscar qué quiero, de priorizarme. Ha estado cuando no tenía fuerzas y caía, también cuando rozaba el cielo de felicidad. Siempre dejándome libre para tomar mis decisiones, sin juzgarme.

No intenté ser una mejor versión de mí al conocernos, pero ahora sí que quiero mostrarle la mejor versión que exista en mí. Quiero que pueda sentirse orgulloso de quien soy.

No le gustan los halagos ni las fotos. Él hace las cosas sin querer reconocimiento. Es bueno, y si estás leyendo esto, no es con mayúscula. Tiene miedos, como cualquier persona. Tiene sus propias voces que guarda solo para sí mismo. Tiene un pasado, pero también un presente y no quiere saber nada del futuro.

Él simplemente quiere ser él. Y para mí lo ha significado todo.

Yo siempre pienso que no es equiparable lo bueno que ha traído a mi vida con lo que yo he podido llevar a la suya, pero espero que esto le haga entender que siempre voy a querer sentarme en la Luna junto a él, que bajaré al abismo cuando sea necesario, que podría luchar contra titanes, aprenderme la tabla periódica o que volvería al pasado para conocerlo en todas las líneas de tiempo alternativas.

Supongo que algunas personas no entenderán esta amistad, pero lo comprendo. Para mí, hace mucho tiempo que dejó de ser solo eso. Me hace feliz y, aunque la mitad de España esté entre nosotros, siempre lo siento cerca.

Eres mi persona favorita. Gracias. Te quiero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario